Respuesta crítica al artículo de Félix Romeo: “Orgasmo mortal. Sobre 'El caso Argobast' de Thomas Hettche.”
En primer lugar, creo que urge puntualizar dos cuestiones, íntimamente relacionadas, que me hicieron mucho ruido en la lectura del artículo: el concepto de “final feliz” que maneja F. Romeo y la constante sensación de que no habíamos leído la misma novela. F. Romeo reitera varias veces a lo largo del artículo su disconformidad con el final feliz de la novela. Después de releer demasiadas veces el corto artículo, deduje que denomina “final feliz” al hecho de que Hans Arbogast -personaje protagonista-, no terminara muerto -como los de A sangre Fría, novela de Capote con la que compara a la de Hettche-, ni condenado a perpetua para morir entre rejas. Hans Arbogast termina absuelto y tratando de ver qué hace con los pedazos destrozados de su vida, pero libre. Ahora bien, desde la estética hettchiana -que ya he analizado en otros artículos sobre Nox y El caso Arbogasti-, está muy claro el planteo de que la problemática central es la sociedad. En esta estética la sociedad es el personaje...